miércoles, 8 de febrero de 2017

VIAJE POR EL ESPACIO-TIEMPO CORDOBÉS. Miguel Lara Abellanas 1º Bach. Humanidades


    
     Era el año 2016, y Juan, un estudiante del IES TRASSIERRA, salía de su casa en una fría mañana de invierno para ir al instituto.  Por el camino se encontró con sus amigos en el parque de siempre y juntos  se dirigieron al instituto.   Cuando llegaron al centro, la calefacción ya estaba puesta y las clases estaban calentitas.
        Juan había dormido mal esa noche y tenía sueño.  El calor del aula y la pesada explicación de la profesora sobre gramática, casos y declinaciones hizo que sus ojos empezaran a cerrarse lentamente. De repente entró en el aula un individuo vestido con una bata blanca, el hombre aseguraba que había inventado una máquina del tiempo y que buscaba a algún alumno dispuesto a probarla.   La mano de Juan se alzó como un resorte, se levantó y acompañó al tipo de la bata blanca a una habitación que, a pesar de los cinco años que llevaba asistiendo a este instituto, no había visto nunca.
          La habitación estaba llena de luces verdes y botones de todas las formas y tamaños imaginables.  El hombre de la bata le dijo que era un científico y que llevaba años intentando viajar en el tiempo.  Tomó a Juan de la mano y lo situó en medio de la habitación, donde brillaba una luz blanca tan potente que obligó a Juan a cerrar los ojos.  El científico tocó unos cuantos botones y Juan se vio inmerso en un profundo túnel de colores, sintió de inmediato una fuerte presión en el pecho que aumentaba constantemente, parecía que no acababa nunca pero por fin paró y Juan respiró aliviado.

          Cuando abrió los ojos, Juan se vio vestido con una toga, sentado en la cavea de un teatro romano, viendo una comedia latina.   Juan se encontraba rodeado de otros hombres vestidos como él, con la toga; todos miraban atentamente la escena y reían ante las ocurrencias y gestos disparatados de los actores.   Los actores llevaban máscaras que parecían muy pesadas, pero ellos se movían con sorprendente facilidad.  Hablaban en latín y lo más increíble de todo, Juan entendía todo lo que decían…¡ Sabía latín, y sin estudiar!

         Sonó el timbre para el cambio de clase, Juan se despertó sobresaltado. Miró a su alrededor y vio que seguía en el aula de latín.  ¡Se había quedado dormido durante toda la hora!  Para evitar la consecuente bronca de la profesora, recogió rápidamente sus cosas y salió corriendo hacia la clase de inglés,  deseando no volver a dormirse, porque a lo mejor podía acabar tomando el té con la Reina de Inglaterra…  

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